La guerra en Irán sacudió los mercados petroleros globales, disparó el precio del combustible y aceleró la búsqueda de independencia energética. En ese tablero, Argentina emerge como un actor con recursos únicos: el viento patagónico, el sol cuyano, y las profundidades no convencionales de Vaca Muerta.

Cuando el 28 de febrero de 2026 Estados Unidos e Israel lanzaron ataques coordinados sobre Irán, el mundo encendió las alarmas de los mercados energéticos con una intensidad que no se veía desde los choques petroleros del siglo pasado. El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo global, quedó prácticamente bloqueado, y el precio del barril de crudo trepó casi 50% en marzo, llegando a rozar los 120 dólares.

Al menos 85 países registraron aumentos en los precios de los combustibles. Filipinas declaró la emergencia energética nacional, con reservas de petróleo para apenas 40 días. En Singapur, las autoridades instruyeron a empresas y hogares a prepararse para facturas de energía más altas. Tailandia, Corea del Sur y Alemania tomaron medidas para contener el alza. Y Chile anunció un aumento de casi 32% en el precio de la nafta.

Pero la crisis de Medio Oriente no es el único factor. Hay otro motor de demanda que crecía silenciosamente y que se volvió imposible de ignorar: la inteligencia artificial. Los data centers que alimentan los modelos de IA son auténticos devoradores de energía eléctrica. Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), los data centers consumieron alrededor de 415 TWh de electricidad en 2024 y podrían acercarse a los 945 TWh en 2030. En este contexto, gigantes como Amazon, Google y Microsoft ya comprometieron más de 100.000 millones de dólares en inversión en energías renovables destinadas a sus data centers.

Los países que logren diversificar su matriz antes que los demás no solo reducirán su vulnerabilidad a los shocks del Golfo Pérsico, sino que también estarán mejor posicionados para alojar la nueva infraestructura digital de la IA.

Argentina y su ventaja comparativa

En ese escenario global, Argentina ocupa una posición singular. La Patagonia tiene uno de los regímenes eólicos más constantes y potentes del planeta. El NOA y Cuyo registran niveles de radiación solar entre los más altos de América del Sur. Y en las profundidades de la cuenca Neuquina descansa Vaca Muerta, la segunda reserva de gas no convencional y la cuarta de petróleo no convencional del mundo.

Esa ventaja fue expuesta en el Argentina Week celebrado en Houston, donde la presencia argentina fue protagónica con el CEO de YPF, Horacio Marín. “Tenemos el desafío generacional de desarrollar Vaca Muerta. Hasta 2031 se van a invertir 130.000 millones de dólares”, señaló Marín.

Argentina batió récords de producción en 2025 con 878.000 barriles diarios, y la proyección es superar el millón antes de fin de 2026. Pero más allá del crudo y el gas, el proyecto que podría cambiar la dimensión del país es el GNL (Gas Natural Licuado). YPF avanza junto a ENI, ADNOC y un cuarto socio en proceso en el proyecto Argentina LNG, una planta de licuefacción de gas con inversión estimada en 30.000 millones de dólares.

La transición energética

Pero la narrativa energética argentina no es solo gas y petróleo. La transición también avanza en el segmento renovable, y el sector tecnológico está comenzando a ser parte de esa historia. Un ejemplo reciente y concreto lo ofrece SkyOnline, el data center Tier III Compliant de Buenos Aires que acaba de ampliar un acuerdo firmado en 2023 con YPF Luz para abastecer ahora el 85% de su demanda eléctrica con energía 100% renovable.

El acuerdo contempla el suministro de 7.200 MWh al año provenientes del Parque Eólico General Levalle de Córdoba y del Parque Solar El Quemado de Mendoza. El contrato tiene una vigencia de tres años. “La transformación digital también debe ser una transformación energética. Incorporar renovable al corazón de nuestro datacenter nos permite reducir huella de carbono sin resignar performance”, señala Rafael Ibáñez, CEO de SkyOnline

Para Ibáñez, el acuerdo es parte de una estrategia de largo plazo que anticipa el escenario que hoy ya es una realidad. “La crisis en Medio Oriente vino a recordarle al mundo que depender de una sola fuente de energía es un lujo que nadie puede darse. Nosotros tomamos la decisión antes de que el contexto nos obligue”, señala el ejecutivo. Y añade: “Argentina tiene una ventaja comparativa enorme: puede combinar gas, renovables y clima favorable para los data centers de IA. Eso no lo tienen muchos países del mundo”.

Los data centers de IA necesitan, además de energía barata y confiable, refrigeración. El calor que generan los servidores es uno de los grandes costos operativos del sector, y la Patagonia argentina ofrece temperaturas promedio que reducen drásticamente esa necesidad. Es la misma lógica que llevó a Microsoft, Google y Meta a instalar centros de datos en los países nórdicos o en el norte de Irlanda: el frío natural vale dinero.

YPF Luz, por su parte, alcanzó una capacidad instalada total de 3,6 GW y abastece cerca del 10% de la demanda eléctrica nacional. El CEO de la empresa, Martín Mandarano, destacó que "los datacenters requieren de un suministro de alta confiabilidad y eficiencia" y que el acuerdo con SkyOnline demuestra que YPF Luz puede ser una alternativa competitiva para industrias que lideran la transformación digital.

La transición energética ya no es una promesa del futuro ni una exigencia ambiental desconectada de la economía real. Es, en 2026, una cuestión de supervivencia estratégica para los países que dependen del petróleo importado, una oportunidad de negocios billonaria para los que tienen recursos renovables, y una necesidad operativa para las empresas que procesan los datos de la civilización digital. Argentina tiene los tres ingredientes: el recurso natural, la demanda tecnológica creciente y, cada vez más, el marco para convertirlos en exportaciones y empleos. El desafío, como siempre, es no desperdiciar la ventana de oportunidad.